DERECHO DEL DISEÑO
ENTRE LO ÚTIL Y LO BELLO, LOS DISEÑADORES PRODUCEN OBJETOS A CABALLO ENTRE LA CREACIÓN Y LA INVENCIÓN

Vivimos en una época en que el diseño, entendido como el aspecto de un producto que se derive de las características de sus líneas, contornos colores, forma, textura, materiales del producto en cuestión o de su ornamentación, supone para el diseñador y/o la empresa que lo desarrolla, una ventaja competitiva que, debidamente explotada, recompensa el esfuerzo en innovación e inversión realizado.
La explotación del resultado de esa especial creación precisa, como corolario necesario, de la posibilidad de oponerse a aquellos que, sin esfuerzo alguno por su parte, pretenden aprovecharse de la innovación, creatividad e inversión ajenas, empleando la senda más fácil: la copia. El diseño, entre lo estético y lo industrial, debe protegerse para prevenir ataques, y si estos se producen, aprovechar los instrumentos reactivos que la ley ha generado para reprimirlos.














